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Si no tiene lavavajillas, está tirando el dinero Noviembre 03, 2015

Todavía no tienen tanta presencia en las cocinas como los frigoríficos y los hornos, pero el año pasado se vendieron en España 575.900 lavavajillas, según los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos (Anfel).¿Están ahorrando agua y energía sus compradores? Varios informes científicos sostienen que sí, como este de 2010 –publicado en la revista International Journal of Consumer Studies– que analiza los hábitos de consumidores de Reino Unido. Mientras estos emplean 49 litros de agua fregando a mano, el lavavajillas utiliza 13 litros de agua de media para la misma cantidad de platos y en las mismas condiciones. Es decir, la eficiencia energética se multiplica casi por cuatro. Un estudio elaborado por el Canal de Isabel II, con el apoyo de Balay, también aporta datos a favor de la máquina: utilizando el lavavajillas se logra un ahorro de 30,6 litros de agua diarios frente al lavado a mano, de los cuales 27,4 litros por día son de agua caliente.

Para que el ahorro en agua sea real, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece primero una recomendación básica: procure “utilizar el lavavajillas sólo a plena carga”. ¿Y cómo se aprovecha el espacio para que quepa la máxima cantidad de vajilla posible? Según la guía de compras de lavavajillas de la OCU, práctica incluso para los niños, las claves son tres:

  • El diseño de las cestas es fundamental. El fondo no debe ser demasiado abierto, para que no se cuelen las piezas pequeñas o los mangos de los cacharros.
  • Debe contar con un cestillo portacubiertos con divisiones o, mejor aún, con una tercera bandeja independiente. Así la limpieza de los cubiertos será más eficaz.
  • Es práctico que la cesta superior del lavavajillas se pueda regular en altura. Mejor si es mediante un sistema de clips, ya que los que llevan unas ruedecitas obligan a sacar la cesta para realizar el ajuste.

“Ya, pero es que a mano la vajilla queda más limpia”, solemos pensar. La escena resulta clásica: una familia de cuatro miembros que después de desayunar deja los tazones llenos de posos de galletas y cereales. Muchos no se fían del lavavajillas en casos como ese. Otra falsa creencia que cae por el peso de la ciencia: según el estudio británico citado, “los platos lavados a mano estaban ligeramente menos limpios que los del lavavajillas”. El problema es que a menudo no se aplica el modo de lavado adecuado, y de ahí la percepción errónea de que es cosa del electrodoméstico. La clave, según la guía de la OCU, reside en elegir “el programa adecuado a la suciedad de la vajilla. Usar un programa largo para una vajilla poco sucia significa un despilfarro de energía y agua”.

No obstante, los últimos modelos del mercado incorporan ya funciones de lavado más rápido sin perder resultados de limpieza. “Actualmente los lavavajillas más eficientes cuentan con programas más largos. En Bosch nos dimos cuenta de que estos programas, aunque ayudan a reducir el consumo energético, no nos permitían ahorrar tiempo. Y sabemos que si hay una cosa que se valora hoy en día es el tiempo. Así surgió la función varioSpeed, que incorporan nuestros mejores lavavajillas, a través de la cual puede reducirse la duración de los programas hasta tres veces. Y lo más importante, manteniendo unos buenos resultados. Al activar la función varioSpeed se modifica el funcionamiento del lavavajillas, utilizando más agua y elevando ligeramente la presión y la temperatura para conseguir lavar la vajilla más rápido”, explica Eva Paracuellos, Product Manager de Lavado de Bosch.

Además, los lavavajillas con el sistema de secado con zeolitas emplean un 20% menos de electricidad que el resto de lavavajillas del mercado. Se trata de unos minerales cuya superficie porosa absorbe la humedad y desprende calor, lo que “permite obtener resultados de secado muy buenos incluso en los materiales más complicados como los recipientes plásticos”, según la OCU.

En cuanto al uso de electricidad, el primero de los estudios mencionados compara los 1,7 kilovatios de energía que exige el lavado en la pila frente a los 1,3 kilovatios del lavavajillas para la misma cantidad de platos. Con este electrodoméstico, el informe del Canal de Isabel II detectó un ahorro de 1,06 kWh diarios. Por otra parte, el gasto del lavavajillas representa solo un 6,1% de media en la factura eléctrica derivada de los electrodomésticos, según se desprende de este informe de 2012 del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Los aparatos en modo de espera o standby (como el televisor apagado, pero con el pilotito rojo encendido) llegan al 10,7%.

El lavavajillas está presente en algo más de la mitad de los hogares españoles, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía

Los datos del IDAE indican que el lavavajillas está presente en el 53% de los hogares españoles. El 47% restante puede preguntarse si fregando a mano gana o pierde tiempo, teniendo en cuenta lo que se tarda en llenar y vaciar el lavavajillas. El estudio realizado en el Reino Unido demuestra que se destinan 9 minutos a cargar y recoger una carga completa, frente a los 60 que supondría el lavado a mano. La OCU, en ese sentido, aconseja sin dudas: “Dos lavados a media carga consumen más energía que uno a carga completa”.

 

 

 

 

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